lunes, 1 de febrero de 2016

Pablo Echarri: ''Las agresiones me duelen cada vez menos''


Se ríe al escuchar que es “un clásico de la televisión”. “Ahora sí estoy viejo”, lanza Pablo Echarri, quien a sus 46 años lleva 23 en el mundo de la actuación. “Aún tengo que rendir exámenes ante la gente. Creer que el público no va a querer ver nada más de lo que yo haga es un motor que me lleva a hacer nuevas cosas”, afirma en diálogo con DiarioShow.com.

Y en esta búsqueda de nuevos desafíos, Pablo se animó a dar un salto profesional, con el impulso que le dio su experiencia frente a cámara. Desde 2010, Echarri se calzó el traje de productor, fundó El Árbol junto a su colega Martín Seefeld y otro socio, Ronnie Amendolara, y en este 2016 dio a luz un nuevo producto televisivo que ya camina solo: “La leona”.

El condimento extra de esta ficción que se emite por Telefe es que vuelve a reunir como pareja protagónica a Pablo con su mujer, Nancy Dupláa, 16 años después de aquel flechazo de amor en “Los buscas de siempre”. “Ya tenía ganas de producir algo para ella. Nancy había terminado con ‘Graduados’ (2012) y yo venía de producir ‘El elegido’ (2011)”, explica Pablo, quien buscó por más de dos años una historia para el personaje que tenía en mente para su mujer, “alguien que cuente un conflicto social pero con esa fuerza del delantal arremangado”.

Esa trama para la ficción, Echarri la tenía bien cerca: “Un día me desperté y se me vino la imagen de una textil. La textil tiene que ver con el comienzo del universo obrero en Argentina. Mis abuelos vinieron de España, escapando de la guerra, y encontraron trabajo en Textil Oeste. Allí obtuvieron sus primeras vacaciones, aguinaldo, plata para construir su casa. Fue un buen punto de partida”.

El otro engranaje de la realidad que hizo que la historia comenzara a girar más rápido en la cabeza Pablo fue la toma de la fábrica Brukman a fines de 2001: “El momento cruel de los obreros defendiendo su espacio de trabajo y la policía reprimiendo fue una imagen que vimos y en la que se basó toda la novela”.

Las similitudes con el mundo real son un condimento fundamental para Pablo: “Conviene que la historia atraviese a la gente, que no la deje indiferente”.

Campaña sucia

Con dos semanas al aire, “La leona” se ubica cada día en el top five de los programas más vistos de la tele, pese a la campaña sucia que surgió en las redes sociales contra Echarri y Dupláa por su abierta alineación con el kirchnerismo.

“Es un error muy grande decir ‘no vean esto’. El que no la quiera ver y quiere poner una chapa en el televisor e ir a la casa de la madre y tapiarle la tele puede hacerlo. Pero lo único que logran es provocar más deseo de verla”, asegura y agrega: “Las agresiones me duelen. Me pegan, me pican, pero cada vez duelen menos”.

Compre nacional

“La leona” en Telefe y “Los ricos no piden permiso” en El Trece traen aire fresco a las ficciones nacionales en medio de una pantalla inundada por producciones extranjeras, particularmente, de origen turco.

“No hay reglas claras para la compra de latas. El programador compra el capítulo y no tiene más impuestos. Un capítulo de una lata le puede salir cuatro mil dólares y uno de ‘La Leona’, un millón cien mil pesos. A la hora de producir, le conviene más comprar la lata”, asegura el Pablo productor. “No me sorprende que el pú- blico haya elegido ‘Las mil y una noches’. Eso se debe a que está pidiendo mayor producción, mayor desarrollo en los libros y en los proyectos”.

Ya metido de lleno en su rol de productor, Pablo reflexiona sobre los nuevos desafíos que ya atraviesa la televisión abierta. “Va a desaparecer”, asegura sin miedo. “Cada vez menos va a pasar que la gente se siente ante un televisor a mirar un programa en simultáneo. El contenido se va a ver como uno quiere. El espectador no será más rehén de un horario”.

Ante este panorama, Pablo plantea: “La televisión abierta tiene que seguir reinventándose para que en el tiempo de vida útil pueda seguir generando ganancias. En algún momento deberá convertirse en televisión paga como Netflix”.

Actúa y crea

Desde 2010, Pablo Echarri se animó a extender su participación en las ficciones y darles vida a sus propias ideas. Junto a sus socios, el actor comenzó con el pie derecho su historia en la televisión, ya que su primer proyecto, “El elegido” (2001), fue un éxito en Telefe y ganó seis premios Martín Fierro, incluyendo Mejor telenovela.

Luego el rating no los acompañó con “Mi amor, mi amor” (2012), protagonizada por Juan Gil Navarro, Jazmín Stuart y Brenda Gandini. En cable, Seefeld condujo un ciclo de entrevistas con diversas personalidades del espectáculo, la política y el deporte en “El mundo nos mira” (2014-2015) por Canal de la Ciudad.

Con “La leona”, los productores se arriesgaron a un nuevo método de grabación. Los 120 capítulos se filmaron durante ocho meses en 2015 y la novela ya está terminada

“La ventaja de esto es que se puede cuidar mucho más el producto y queda afuera de los vaivenes del minuto a minuto y de los volantazos a la hora que no funcione”, explica Echarri y añade que también así pueden “ver qué impacta en la gente” y analizar “si algo no funciona bien”. “Ante un nuevo trabajo, la idea es poder repetir la forma de laburo”, señala.

Fuente: diarioshow.com

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